Archivo para la Categoría 'Familiares y amigos'

Un nieto investiga

Auto Date Miércoles, Deciembre 16th, 2009

Eduardo muestra algunas de las distinciones recibidas “Durante mi investigación descubrí que existen dos víctimas del Alzheimer: el enfermo y el cuidador. Esta especie de paciente oculto debería recibir atención por parte de los especialistas y comprensión por parte de la familia”. A ésta y a otras conclusiones llegó Eduardo Nicolás Navarro cuando en 2008 empezó a estudiar el mal que padece su abuela Ernestina desde 2006. Hoy este estudiante tucumano de 16 años aspira a publicar el libro de 50 páginas que escribió con la intención de enseñar los cuidados que deben recibir quienes sufren de demencia senil y quienes integran su círculo íntimo.

A lo mejor la bitácora inaugurada el 1° de diciembre se convierta en plataforma de lanzamiento. Por ahora, Eduardo la usa para difundir noticias científicas que leyó en los medios, replicar posts que descubrió en otros sitios/blogs dedicados a esta enfermedad, y compartir entrevistas que le hicieron a raíz de su trabajo.

Cabe destacar que, el año pasado, este adolescente nacido y criado en Concepción fue distinguido en MOSTRATEC, muestra internacional de ciencia y técnica con sede en la ciudad brasileña de Novo Hamburgo. Allí recibió una medalla por presentar el mejor proyecto de investigación de la República Argentina que, dicho sea de paso, ocupó el 8° lugar en una lista de 250. El título, “Aprendiendo a transitar juntos el laberinto del mal de Alzheimer: para cuidar hay que saber hacerlo”.

En esa misma oportunidad fue elegido para representar a nuestro país en MILSET, otro evento internacional sobre ciencia y tecnología con sede en Túnez al que finalmente no pudo asistir porque tuvo lugar en julio pasado, en plena crisis de emergencia provocada por la propagación de la gripe A.

Entre el 26 de octubre y el 1° de noviembre de este año, Eduardo participó en la nueva edición de MOSTRATEC. Su proyecto volvió a competir contra otros trescientos y ganó un premio y una acreditacion para, en septiembre de 2010, representar a la Argentina en la Expocientec de Encarnación, Paraguay.

En esta nota que le concedió a La Gaceta de Tucumán, este alumno de la Escuela de Comercio “República de Panamá” explica que creó un taller, “por ahora para la familia”, que apunta a la estimulación cognitiva de los enfermos, es decir, a reeducar y restablecer las capacidades perdidas u olvidadas. Gracias a la práctica de distintos ejercicios, “la situación de mi abuela mejoró bastante”, agrega orgulloso.

Eduardo tuvo la gentileza de contactarse con MaldeAlzheimer.com.ar para contar su experiencia y para compartir su mail con quienes quieran contactarlo: alzheimer_undesafiocompartido@live.com.ar. Misión cumplida. ;-)

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Aquí otro trabajo-homenaje, de un nieto a su abuela.

Actividades adaptadas… y terapéuticas

Auto Date Viernes, Septiembre 25th, 2009

Entre las actividades adaptadas, las creativas permiten trabajar con la destreza y la motricidad.En su sitio oficial, France Alzheimer ofrece información útil para quienes conviven con y/o cuidan a alguna víctima de demencia senil. Entre las páginas disponibles, figura ésta sobre una serie de “actividades adaptadas”, ideadas en función de los intereses del paciente y de las dificultades cognitivas que presente a la hora de concentrarse y recordar. A continuación, un resumen de los puntos sobresalientes.

El placer ante todo
Compartir actividades con un enfermo de Alzheimer no equivale a ocuparlo por ocuparlo, ni a reeducarlo. Se trata más bien de dedicarle un tiempo prudencial a la intención de generarle un momento placentero.

No puede hacerse demasiado sin su adhesión y participación. Por eso las actividades elegidas deben retomar gustos y preferencias personales, así como evitar fracasos y dificultades. Por otra parte, es igualmente importante que el acompañante también disfrute de la iniciativa y entonces pueda “contagiarle” motivación al enfermo.

La evolución de la patología hace que las actividades dejen de ser realizables en el tiempo. Por eso las propuestas deben simplificarse a medida que las discapacidades aumentan.

Actividades cotidianas
Encomendar tareas sencillas sirve para que el enfermo siga participando de la vida cotidiana. Alentemos y valoremos cada acción, haciendo que la persona se sienta útil.

Por ejemplo, podemos pedirle que ordene los cubiertos lavados o que doble la ropa planchada. Estas ocupaciones cumplen su cometido siempre y cuando las simplifiquemos.

Vida social y salidas al aire libre
El enfermo de Alzheimer sabe apreciar los momentos tranquilos y ritualizados de la vida social como el café después de la comida, el té antes de acostarse, la visita regular de un ser querido, las salidas en grupo o en familia, incluso el ejercicio físico al aire libre.

Un paseo provoca estímulos agradables. Aprovechémoslo para invitar a oler y a tocar las flores, el pasto, las hojas que recogemos en una plaza o parque.

Actividades de la memoria
Así como les cuesta recordar hechos recientes, los enfermos de Alzheimer conservan durante más tiempo los viejos recuerdos que les son gratos. Cuando logran evocarlos en un contexto tranquilo, recuperan su identidad en cierta medida.

Para eso podemos leer un diario o un libro y comentar los textos relacionados con los temas que le interesan al paciente. También podemos recurrir a los álbumes de fotos o a objetos con algún valor sentimental para apelar a ese pasado todavía presente.

En general, las poesías, las canciones, los cuentos, los proverbios aprendidos durante la niñez y la adolescencia también permanecen accesibles a la memoria durante un buen tiempo. Basta con citar un verso, una estrofa, una frase para despertar el recuerdo.

Otra propuesta consiste en retomar los juegos que solían entretener a la persona (scrabble, lotería, damas, cartas), e invitarla a jugar con las reglas simplificadas.

Actividades creativas
El interés de estas actividades consiste en estimular las capacidades de motricidad, destreza y creatividad, y en trabajar la percepción de sensaciones táctiles y olfativas ligadas al uso de materiales (madera, tela, lana, etc).

A través de distintos soportes, se trata de acompañar al enfermo en la confección de objetos que sirvan para decorar la casa (adornos para la mesa o para el arbolito de Navidad) o para regalar. No hay que empecinarse en hacer algo “útil” o “lindo” a cualquier precio; una vez más lo fundamental es que el ejercicio resulte placentero.

La importancia del descanso
La realización de todas estas tareas demanda mucha energía y disponibilidad por parte del cuidador. Por lo tanto, no podrá hacerse todos los días.

La cantidad de horas/minutos acordados a las actividades difiere según los intereses y necesidades del enfermo, y la etapa de la enfermedad que esté atravesando. El tiempo de descanso es igualmente necesario: aceptemos entonces los momentos donde no se hace nada, y donde la ternura y a veces el silencio constituyen otra forma de (re)encuentro.

Las respuestas de una hija

Auto Date Jueves, Marzo 5th, 2009

Cristina Paniello Vime estudia periodismo en la Universidat Internacional de Catalunya (UIC) y tuvo una abuela víctima de Alzheimer. Por cuestiones curriculares y quizás por este antecedente familiar, eligió hacerme algunas preguntas sobre el interés de este blog y sobre mi experiencia como hija de un enfermo.

A lo mejor, con un poco de suerte, la transcripción de las preguntas y sus respectivas respuestas les sirve a quienes visitan este espacio…

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¿Escribir en el blog fue una “terapia” para sobrellevar mejor la enfermedad de tu padre?
Montar MaldeAlzheimer.com.ar cumplió con dos objetivos fundamentales. El primero, hacer catarsis no tanto respecto de la situación de mi padre en sí, sino respecto de la falta de contención profesional que tanto afecta a los enfermos de Alzheimer y a sus familiares en Argentina. El segundo objetivo, generar un espacio donde familiares y amigos de personas con Alzheimer pudieran expresarse y sentirse “acompañados” de alguna manera en el trance que les toca en suerte.

¿Temes cerrar el blog por miedo a olvidarte de alguna manera de tu padre?
De ninguna manera. Los recuerdos que tengo de mi padre superan ampliamente el interés y la importancia de MaldeAlzheimer.com.ar. Es más, a principios de 2008 le di un cierre relativo al blog porque sentí que había dicho todo lo que tenía que decir sobre lo padecido por mi padre.
Desde entonces, MaldeAlzheimer.com.ar sigue actualizándose con posts que ya no aluden a la experiencia personal sino con información y reflexiones que -me parece- pueden servirles a quienes siguen visitando la bitácora.
En todo caso, me resisto a cerrar el blog definitivamente por fidelidad, respeto y consideración a quienes continúan consultándolo y porque -creo- es un espacio útil.

¿De qué manera cambió tu vida cuando le diagnosticaron Alzheimer a tu padre?
No tomé verdadera conciencia ante el diagnóstico en sí. En ese entonces, sospechaba que el mal de Alzheimer era algo serio pero nunca imaginé la pesadilla que realmente provoca esta enfermedad ligada a la locura, a la insania mental.
Con el tiempo, el sufrimiento de mi padre cambió mi vida en más de un sentido. Desde un punto de vista práctico, mi rutina se vio supeditada a las distintas consecuencias de la enfermedad: desde la imposibilidad de quedarse solo en casa hasta el traslado definitivo a un geriátrico, pasando por las numerosas internaciones de urgencia debidas a la pérdida de niveles de sodio, a bronquitis recurrentes, a complicaciones con la sonda nasogástrica.
Desde una perspectiva más bien “existencial”, la experiencia con mi padre enfermo me enseñó a distinguir entre problemas verdaderos y complicaciones pasajeras, a valorar más la salud y la vida y, lamentablemente, a confirmar las sospechas sobre la incompetencia del sistema de salud argentino.

¿Cómo conseguiste adaptarte a esta nueva situación?
No conseguí adaptarme. Enfrenté la situación con la mayor lucidez posible, por el bien de mi padre y también por el de mi madre y el mío. También traté de que mi vida no quedara absorbida por la enfermedad. Pero no me animaría a hablar en términos de “adaptación”.

¿Consideras que en general los familiares de enfermos de Alzheimer tienen pocos conocimientos para cuidarlos?
Creo que, por lo menos cuando el mal se declara, ningún familiar de un enfermo de Alzheimer tiene los conocimientos necesarios para enfrentar la enfermedad, a menos que ya haya lidiado con otro paciente de características similares. En el mejor de los casos, lo que más nos ayuda es la paciencia, el sentido común, la experiencia (propia y ajena, de algún conocido que haya pasado por lo mismo) y, con suerte, el asesoramiento de médicos especializados y comprometidos con su profesión.

¿Cómo era la relación paterno-filial que mantenías con tu padre durante su enfermedad?
La evolución de la relación que mantuve con mi padre fue paradójica. Por un lado, percibía que el vínculo se deterioraba a pasos agigantados (a mi padre le costaba cada vez más reconocerme y, de hecho, dejó de hacerlo a partir de cierto momento). Pero, por otro lado, aún en las peores circunstancias, cuando lo abrazaba o lo acariciaba, él me devolvía el abrazo y las caricias. Tenía la sensación de que nos ligaba una suerte de reconocimiento epidérmico que iba más allá de lo cognitivo.

¿Podrías decirme alguna cosa especial que hacías con tu padre cuando estaba sano y que dejaste de hacerla debido a la enfermedad?
Nada de lo que hice con mi padre sano pude volver a hacerlo cuando se enfermó. Ni siquiera mantener una charla; ni compartir un paseo; ni gozar de una comida juntos.

¿La convivencia con tu padre durante su enfermedad te despertó sentimientos contradictorios hacía él?
Sentí amor, tristeza y enojo ante mi padre enfermo. Creo que esos sentimientos forman parte de toda relación entre padres e hijos, pero es cierto que el Alzheimer nos sensibiliza mucho a quienes asistimos al familiar enfermo. Por eso, y porque esos sentimientos pueden variar de un momento a otro, hablamos de “contradicción”.

¿Te sentiste culpable cuándo internaste a tu padre en el geriátrico?
Aún cuando estuviera acompañado, la permanencia de mi padre en nuestra casa ponía en riesgo no sólo su propia integridad sino la de quienes convivíamos con él. La decisión de internarlo en un geriátrico me llenó de tristeza, incluso de enojo, pero no de culpa.

¿Qué fue lo más duro que viviste durante la patología de tu padre?
Asisitir al maltrato generalizado del que mi padre fue objeto por parte de quienes se pretendían profesionales especializados.

¿Qué te resultó más difícil: ser “hija de un enfermo de Alzheimer” o ser “cuidadora de un enfermo de Alzheimer”?
Para mí, la palabra “cuidador” o “cuidadora” remite a un profesional especializado (una enfermera por ejemplo) o a un único familiar que tiene el enfermo a su cargo.
Como la asistencia que le brindé a mi padre no se inscribe en ninguno de los dos casos, me siento incapaz de hablar de la experiencia del cuidador. En cambio, lo que sí puedo decir es que tener un padre enfermo de Alzheimer es una experiencia muy dolorosa, cuyas secuelas perduran en el tiempo, aún después de ocurrido el fallecimiento.

¿Qué aspecto positivo has sacado de esta dura experiencia?
Esta experiencia me enseñó a valorar más la vida y la salud (la salud mental, sobre todo). También aprendí que los seres humanos somos más fuertes (más resistentes) de lo que suponemos. Y, por último, pude conocer bien a mi entorno: distinguir entre aquellos familiares y amigos que nos contienen siempre y aquéllos que en cambio eligen ausentarse en los peores momentos.

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  • Aquí, la entrevista (en catalán) que Cristina publicó en su propio blog.
  • Aquí, más preguntas (y respuestas) sobre mi experiencia con este blog.
  • Alzheimer para niños

    Auto Date Jueves, Febrero 26th, 2009

    En general, los adultos estamos convencidos de que conviene proteger a los niños de ciertas realidades, aún cuando éstas afectan directamente al entorno familiar. Quienes convivimos con (o visitamos seguido a) un enfermo de Alzheimer tendemos a evitar el contacto entre el paciente y los hijos/nietos menores de edad. Las restricciones también aparecen cuando los chicos preguntan sobre este mal.

    Lamentablemente cuesta encontrar alguna orientación en este sentido. En Internet los sitios especializados les dedican algunas páginas pero gran parte del contenido está en inglés. Por ejemplo, aquí, aquí y aquí.

    Capturas de las páginas de Kids Health y de la Asociación Alzheimer de Monterrey

    En cambio, la Asociación Alzheimer de Monterrey (México) es uno de los pocos espacios escritos en castellano, y de origen lationamericano, que se propone explicarles a los niños las características básicas del Alzheimer y las dificultades que atraviesan las víctimas de la enfermedad. Vale la pena darse una vuelta; tal vez el contenido les sirva para hablar del tema con sus propios hijos/nietos.

    La abuela Genoveva

    Auto Date Miércoles, Febrero 27th, 2008

    Manuel Eyzaguirre filmó y editó una serie de entrevistas que él mismo les realizó a su tía y a su abuela. La primera cuida de la segunda, víctima del mal de Alzheimer.


    Este documental titulado La abuela genoveva busca explorar los sentimientos contradictorios que suele despertar la convivencia con un enfermo de estas características. El corto es muy interesante, justamente por su valor testimonial.

    Precisamente por eso Manuel quiso compartirlo con los visitantes de este blog, y nos lo envió desde Perú. Sin dudas, vale la pena tomarse un tiempo para verlo.