“Ha habido una herida y ahora me doy cuenta de que es muy profunda. Y el acto de escribir, en lugar de cicatrizarla como yo creía que haría, ha mantenido esta herida abierta(…). En lugar de enterrar a mi padre, estas palabras lo han mantenido vivo, tal vez mucho más que antes. No sólo lo veo como fue, sino como es, como será; y todos los días está aquí, invadiendo mis pensamientos, metiéndose en mí a hurtadillas y de improviso.
(…)
A pesar de las excusas que he intentado inventarme, creo comprender lo que me sucede. Cuanto más cerca llego al final de lo que soy capaz de decir, más me cuesta decirlo. Quiero posponer el momento del fin (… porque…) cuando ponga un pie en el silencio, significará que mi padre ha desaparecido para siempre”.
Extractos de La invención de la soledad, de Paul Auster.
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Aunque a simple vista parezca lo contrario, ésta no es una despedida; tampoco la notificación de un cierre. A lo sumo, este post anuncia mi decisión de no escribir más para MaldeAlzheimer.com.ar. Esto no significa que vaya a desentenderme del blog (seguiré ocupándome como moderadora, eventualmente como editora); mucho menos que vaya a clausurarlo -o peor aún- eliminarlo.
Al contrario, esta bitácora seguirá estando abierta para todos los visitantes que quieran consultar información, intercambiar opiniones o simplemente desahogarse. Por otro lado, quienes tengan ganas de publicar algún artículo con contenido propio (a no confundir con la mera transcripción de alguna noticia o nota periodística) podrán enviarlo a blogmaldealzheimer@gmail.com para que -tal vez con algún retoque mediante- salga publicado en forma de post o entrada.
Pasaron casi tres años desde la inauguración de este espacio y desde la muerte de mi padre, víctima de demencia senil. Después de haber escrito casi sesenta textos sobre la pesadilla que significa tener a un ser querido con este mal, considero que no me queda nada más por decir, o que lo que podría agregar corre el riesgo de resultar redundante.
Hace tiempo, caí en la cuenta de que lo que empezó como un proyecto personal terminó convirtiéndose en un emprendimiento de todos. Por eso, a partir de hoy me permito dar un paso al costado (”en el silencio”, retomando la prosa de Auster) y legar este trabajo al centenar de visitantes que día a día recorren, enriquecen y recomiendan estas páginas.
Gracias por el apoyo y por la participación. Desde acá, les deseo lo mejor para el año 2008, sobre todo mucha fuerza para transitar el difícil camino que consiste en entender, en aceptar, en enfrentar, en combatir, en resistir y en acompañar.
Un abrazo grande.
María.-