Una vieja antinomia
Hace algunos días Pablo, visitante de este blog, tuvo la amabilidad de enviarme el link de una nota periodística referida a la posible relación entre el mal de Alzheimer y el herpes labial. Además de explicar la hipótesis desarrollada por el equipo del Centro de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid, el texto sugiere que -de confirmarse la pertinencia de este hallazgo- “se abriría una vía terapéutica fácil” para prevenir ciertos casos de demencia senil.
Si bien la aparición de esta noticia puede retrotraernos al debate sobre la responsabilidad de los medios a la hora de difundir novedades científicas (algunos recordarán el post publicado meses atrás), también nos invita a detenernos en la antinomia Endógeno-Exógeno que suele colarse en diagnósticos y artículos sobre Alzheimer.
Efectivamente, la nota proveniente de la agencia EFE comenta que el Alzheimer hereditario afecta “como mucho” al 5% de los enfermos. En otras palabras esto significa que, en el 95% restante, las causas del mal no estarían ligadas necesariamente a antecedentes genéticos, sino más bien a la influencia de agentes externos, por ejemplo determinado contexto socio-geográfico, una vida sedentaria, una alimentación desequilibrada, una medicación contraproducente o, según se sugiere en este caso, la intervención de un virus.
Sería interesante que algún médico pudiera ratificar o rectificar esta distinción en principio abismal entre -tal como figura en la nota- el Alzheimer “hereditario” y el Alzheimer “esporádico”, y explicar mejor sus implicancias. Mientras tanto, la recomendación de Pablo bien vale como punto de partida para seguir investigando, no sólo sobre la posible relación entre esta enfermedad y el accionar de ciertos virus/bacterias, sino también sobre la dicotomía entre las raíces endógenas(genéticas) y exógenas (elementos y características de nuestro entorno) de una patología que sigue siendo difícil de definir y catalogar.

