Antipsicóticos cuestionados
A escasas semanas de haber iniciado un tratamiento psiquiátrico (entiéndase por “tratamiento” la visita esporádica de un profesional de la salud mental que se limitaba calibrar la dosis de remedios administrados), mi viejo hizo un coma farmacológico. El reemplazo de un tipo de droga por otro lo puso al borde de la muerte, y las secuelas del fallido fueron profundas e irreversibles.
Con este recuerdo en mente, hoy me entero a través del diario Clarín que “un vasto estudio financiado por el gobierno estadounidense” llegó a la conclusión de que los antipsicóticos serían inútiles contra la demencia senil: por un lado ayudarían a muy pocos enfermos, y por el otro producirían efectos más nocivos que beneficiosos.
“En Estados Unidos -continúa el artículo- se les prescriben estos medicamentos a un cuarto de los pacientes con Alzheimer internados en clínicas, a pesar de que nunca fueron aprobados formalmente para este propósito”.
Sería interesante que algún médico o farmacéutico dejara un comentario explicando el porqué de esta anomalía, y si existen píldoras o gotas específicamente creadas para tratar exclusivamente este mal, o si por el contrario la farmacología utilizada es siempre psiquiátrica. También cabe preguntarse qué tipo de acciones y normativas llevan adelante los Ministerios de Salud de la Argentina y de otros países latinoamericanos para regular o controlar la administración de este tipo de drogas en geriátricos y en consultorios que atienden a personas mayores.
Como en otras ocasiones, el periodismo vuelve a dar cuenta de las vueltas que la ciencia parece dar en un círculo vicioso sin fin. En este caso preciso, lo que en algún momento sonó a tibia esperanza ahora se transforma en sinónimo de escepticismo, incluso de error. Mientras tanto, enfermos y familiares tenemos la sensación de seguir nuestra lucha absolutamente solos, sin una contención verdaderamente profesional.

