Archive para Octubre, 2006

Flagelo urbano

Auto Date Lunes, Octubre 23rd, 2006

La ciudad, factor de riesgo La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo desliza muy sutilmente, y sin embargo da la sensación de que la hipótesis tiene fundamentos sólidos que ameritan una mayor cobertura. Me refiero a los estudios que analizan la posibilidad de que la vorágine urbana constituya un factor de riesgo para el desarrollo del Alzheimer.

Publicado en el sitio de la OMS, el artículo Alzheimer’s disease: the brain killer es bastante escueto y cauteloso cuando aborda este tópico. No obstante, el párrafo en cuestión desliza algunas preguntas interesantes, dignas de toda la atención de los especialistas. A continuación, la traducción correspondiente.

Investigaciones recientes realizadas en India y África sugieren que el riesgo de contraer Alzheimer sería mayor en zonas urbanas que en áreas rurales. De este supuesto surgen varios interrogantes: ¿cuál es el factor decisivo?, ¿está relacionado con el aumento de la esperanza de vida?, ¿con el estilo de vida?, ¿con la alimentación?

En los últimos años la medicina ha comprobado los efectos nocivos del estrés, patología que los citadinos solemos padecer en mayor o medida. Los medios, por su parte, han difundido información acerca de las consecuencias neurológicas y anímicas que a esta altura son de público conocimiento.

Por si esto fuera poco, quienes tenemos la oportunidad de pasar un tiempo en algún pueblito perdido del interior del país, solemos volver con una o dos anécdotas sobre la notable lucidez que caracteriza a los viejos habitantes de ese lugar, e inmediatamente nos preguntamos si en unos años la gran ciudad nos deparará el mismo afortunado destino. 

¿Será que es momento de, por el bien de nuestra salud, reconsiderar seriamente la idea de abandonar las jaulas de cemento? ¿Será que la ciencia debería dejar de lado ciertas especulaciones infructuosas y dedicarle más tiempo a profundizar las consideraciones sobre la posible relación entre demencia senil y vida metropolitana?

Las preguntas se multiplican; las respuestas son apenas tímidos esbozos. En medio de tanta incertidumbre, el tiempo sigue su curso y los estadistas de las capitales piensan en la replanificación del espacio urbano para albergar a más y más ancianos enfermos. 

Antipsicóticos cuestionados

Auto Date Viernes, Octubre 13th, 2006

Antipsicóticos cuestionadosA escasas semanas de haber iniciado un tratamiento psiquiátrico (entiéndase por “tratamiento” la visita esporádica de un profesional de la salud mental que se limitaba calibrar la dosis de remedios administrados), mi viejo hizo un coma farmacológico. El reemplazo de un tipo de droga por otro lo puso al borde de la muerte, y las secuelas del fallido fueron profundas e irreversibles.

Con este recuerdo en mente, hoy me entero a través del diario Clarín que “un vasto estudio financiado por el gobierno estadounidense” llegó a la conclusión de que los antipsicóticos serían inútiles contra la demencia senil: por un lado ayudarían a muy pocos enfermos, y por el otro producirían efectos más nocivos que beneficiosos.

“En Estados Unidos -continúa el artículo- se les prescriben estos medicamentos a un cuarto de los pacientes con Alzheimer internados en clínicas, a pesar de que nunca fueron aprobados formalmente para este propósito”.

Sería interesante que algún médico o farmacéutico dejara un comentario explicando el porqué de esta anomalía, y si existen píldoras o gotas específicamente creadas para tratar exclusivamente este mal, o si por el contrario la farmacología utilizada es siempre psiquiátrica. También cabe preguntarse qué tipo de acciones y normativas llevan adelante los Ministerios de Salud de la Argentina y de otros países latinoamericanos para regular o controlar la administración de este tipo de drogas en geriátricos y en consultorios que atienden a personas mayores.

Como en otras ocasiones, el periodismo vuelve a dar cuenta de las vueltas que la ciencia parece dar en un círculo vicioso sin fin. En este caso preciso, lo que en algún momento sonó a tibia esperanza ahora se transforma en sinónimo de escepticismo, incluso de error. Mientras tanto, enfermos y familiares tenemos la sensación de seguir nuestra lucha absolutamente solos, sin una contención verdaderamente profesional.