El legado del cine
En distintas ocasiones, este blog recurrió al arte -a la pintura, a la fotografía, a la literatura- para hablar de Alzheimer. Hoy es el turno de la rama más popular y, dicho sea de paso, mi preferida: el cine.
Lamentablemente, son escasas las películas que incluyen a personajes enfermos de demencia senil. Entre ellas, la mayoría trabaja con referencias superficiales, más cercanas al estereotipo de la persona “gagá” o “perdida” que a la cruda realidad.
Recuerdo que, cuando en 2001 asistí al estreno de El hijo de la novia, me sentí defraudada por la caracterización de Norma Belvedere a cargo de Norma Aleandro. Hacía meses que habíamos internado a mi padre en el geriátrico, y los pacientes que conocí en ese lugar tenían muy poco que ver con la versión edulcorada y condescendiente del realizador Juan José Campanella.
En cambio, el film que me pareció más certero, sin perder sutileza ni discreción, fue La ventana de enfrente. Allí el actor italiano Massimo Girotti encarnaba a Davide Veroli, viejo pastelero víctima de las confusiones espacio-temporales, las alucinaciones y las sensaciones angustiantes típicas del mal.
Por otro lado, cuando dejo de lado a los personajes e intento pensar en algún largometraje de ficción cuya historia principal gire entorno al Alzheimer, no se me ocurre ninguno. Quizás por eso me sorprendí cuando me contaron sobre el proyecto de Antonio Mercero.
Intrigada, busqué más información en Internet y encontré un artículo del diario español El Mundo (*), donde el director vasco explica las razones que lo llevaron a emprender el rodaje de ¿Y tú quién eres?, además de aludir al cine como importante agente testimonial de nuestra realidad social.
Quién sabe… A lo mejor esta propuesta funcione como puntapié inicial para que el Séptimo Arte se comprometa más con la problemática del Alzheimer, y de este modo ayude a concientizar sobre las implicancias de esta tan temida enfermedad. Ojalá así sea.
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