Archive para Junio, 2005

Por una mayor seguridad

Auto Date Lunes, Junio 13th, 2005

Con el brazalete, los enfermos de Alzheimer se perderían menos

Según informó la agencia de noticias EFE, presentaron en París un innovador brazalete-teléfono para localizar a los enfermos de Alzheimer y reforzar su cuidado. Gracias a un sofisticado sistema tecnológico, la pulsera detecta automáticamente cada salida de una zona segura alrededor de la casa o geriátrico donde se hospeda el paciente, y alerta a una central telefónica especializada que contacta rápidamente a la familia o al personal para coordinar la asistencia.

El brazalete opera con un sistema de localización por satélite (GPS), un emisor-receptor GSM-GPRS con transmisión de voz y datos, y un programa informático inteligente de detección y alerta, explicaron las empresas a cargo del proyecto. Se trata de la canadiense Medical Intelligence, y las francesas Orange y Medipep. De hecho, el fundador de la primera, Louis Masicotte, fue quien tuvo la idea ante las repetidas fugas de su madre, afectada por ese mal.

La primera aplicación del sistema se llevará a cabo el próximo verano europeo en una residencia de Medipep en París. En Francia hay más de 800.000 enfermos de Alzheimer, cerca del 10 por ciento de la población de más de 65 años, que asciende actualmente a 9,4 millones de personas, cifra que se prevé aumente hasta los 13,9 millones en 2025 (+48%).

La pregunta es: ¿cuánto tardará en llegar este invento a la Argentina? Y, más aún: ¿cuánto costará?

Que no sea tarde

Auto Date Lunes, Junio 6th, 2005

El Alzheimer, un laberinto sin salida

Cuesta mucho entender el padecimiento del enfermo de Alzheimer. Quiero decir… Tenemos idea del dolor físico porque, en mayor o menor medida, lo hemos sufrido. También podemos imaginar la desesperación de quien respira mal porque alguna vez hemos tenido los bronquios obstruidos o nos hemos agitado tanto que nos resulta difícil airear los pulmones. O intuimos la frustración propia de la imposibilidad de caminar porque hemos soñado pesadillas al respecto… El problema se presenta cuando ignoramos la sensación provocada por la pérdida de identidad.

Hasta que uno se enfrenta al Alzheimer, asocia los problemas de memoria a
anécdotas “graciosas” propias de la vejez (los chistes relacionados con este tema se encuentran a la orden del día). En ocasiones, los relacionamos con esas amnesias producidas por algún golpe o accidente, que resultan pasajeras y que por lo tanto son absolutamente reversibles. Para los fenómenos más extraños, están las películas -por ejemplo, Eterno resplandor de una muerte sin recuerdos- que destilan la angustia desatada cuando los recuerdos desaparecen o se trastocan, y la persona ya no sabe quién es.

Sin embargo, recién cuando enfrentamos esta patología, tomamos dimensión de sus implicancias. Uno entonces comienza a preguntarse cómo será eso de levantarse y no reconocer la cama, el cuarto, los demás habitantes de la
casa/depto/geriátrico. Cómo se hará para enfrentar a esos extraños que dicen
conocernos, que aseguran ser nuestro marido, nuestra esposa, nuestros hijos. Cómo lidiar con las voces y las sombras que acechan a nuestro pensamiento intranquilo. Cómo encontrar las palabras justas cuando ni siquiera estamos seguros de lo que queremos decir. Cómo recuperar la certeza de que uno ha tenido una vida y aparentemente no quedan rastros de ella.

Por momentos, quienes rodeamos a un paciente de demencia senil tenemos la
sensación de que ese ser querido está cayendo en un agujero negro desde donde resulta imposible rescatarlo. A veces, el agujero negro cobra tales dimensiones que parece alcanzarnos, como si fuera a engullirnos a nosotros también.

Recién entonces nos acercamos, rozamos, empezamos a entender el padecimiento de la víctima de Alzheimer. En este caso, lo mejor que puede pasarnos es que la comprensión y aceptación de la enfermedad no llegue muy tarde.