¿Cuánto falta?

Leo libros, visito páginas web, y encuentro más o menos el mismo tipo de información: se habla de “etapas”, de “estadíos”, de “escalones”. Y entonces busco desesperadamente en qué categoría estamos (sí, “estamos”, porque no sólo mi viejo es víctima de esta enfermedad), y confirmo (por más que me resista, por más que lo niegue) que nos toca la última, la del ocaso.
Primero fue la discapacidad motora. Después vino la incontinencia. Luego llegaron las neumonías a repetición. En noviembre de 2004, empezó la alimentación asistida a través de una sonda nasogástrica. Ahora, el jueves pasado en realidad, apareció una escara en la cadera.
En varias oportunidades, nos alertaron sobre el significado de estas úlceras en la piel. “Es el principio del fin”, sentenciaron algunos con esa sutileza que tanto los caracteriza. Pues bien… Hace unos dias llegamos a ese principio. ¿Cuánto más demorará el fin? ¿Cuánto más falta soportar? ¿Cuánto más hay que sacrificar? ¿Cuánto más habrá que esperar para que mi viejo, por fin, pueda liberarse de esta puta enfermedad?

